
Concepción, hermosa ciudad en la que vivo y en la que los terremotos llegan cada sierto tiempo, es aquí donde pongo mi mirada en el rincón mas humilde de este barrio e imagino todas las vivencias que quedaron en este lugar frente al Cerro Amarillo. Y en las que hoy día descubro que nada acaba, puesto que las personas pueden estar ausentes, pero, sus actos y el legado siempre perduraran.
